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Una vez realizado el diagnóstico por el ginecólogo, con ayuda de la ecografía y/o resonancia magnética, la paciente es evaluada por un radiólogo intervencionista, quien es el que realiza la Embolización en una sala de Vascular que dispone de un equipo de Rayos X especial (fluoroscopio).
La intervención se lleva a cabo a través de la ingle por donde pasa una arteria llamada femoral común. Una vez ubicada, esta se punza y ya dentro de la arteria se introduce un tubo muy fino de plástico (catéter), y se va navegando hasta llegar a las arterias que llevan la sangre al útero y a los miomas. Todo esto se hace guiándose a través de una televisión conectada al equipo de Rayos X.
Una vez con el catéter en su sitio, se introducen unas partículas de muy pequeño tamaño, que van cerrando las arterias que alimentan a los miomas.
Terminado el procedimiento, se quita el catéter y se hace una compresión local con la mano durante diez minutos.
Después de dormir una noche en el hospital, por la mañana, en general, la paciente ya se encuentra en condiciones de ser dada de alta.
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La embolización se realiza con anestesia local en el lugar donde se introduce el catéter. No se necesita anestesia general, pero la paciente estará sedada para que se sienta soñolienta, aunque no profundamente adormecida, y así asegurar su máxima comodidad. Todo esto monitorizado por un anestesiólogo.
La mayoría de las pacientes, en las horas siguientes al procedimiento, e incluso en los primeros días después de ser dadas de alta, sufren dolores cólicos en el bajo vientre, semejante a los dolores de la menstruación. Esto es debido al súbito corte en el abastecimiento sanguíneo de los miomas. Aunque esto puede resultar un poco incómodo, la paciente se lleva una pauta de analgesia a casa que se le proporciona antes de ser dada de alta. |
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Ha quedado demostrado en diferentes estudios que la embolización de miomas uterinos es una buena alternativa frente a otro tipo de tratamientos más agresivos y con más complicaciones como es la histerectomía.
- El 87-90% de las mujeres embolizadas cesan de sangrar y les desaparecen los otros síntomas acompañantes, como dolor, sensación de opresión.
- Las pacientes se recuperan pronto y pueden reanudar sus actividades diarias en un mínimo de tiempo.
- En una única sesión se pueden tratar todos los miomas a la vez.
- La embolización se considera un tratamiento poco traumático ya que no se pierde el útero.
- La embolización de miomas uterinos no impide que la paciente se someta después a otras intervenciones, en caso de que la embolización no resuelva los problemas (5-10% de los casos).
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