Introducción
El hígado, el órgano más grande del cuerpo y es esencial para la vida. Elimina los tóxicos de la sangre, produce proteínas para controlar las infecciones y elimina gérmenes y bacterias. Produce productos que regulan la coagulación de la sangre y bilis para ayudar en la digestión de las grasas y de las vitaminas solubles en grasa.
En la cirrosis del hígado, el tejido sano es reemplazado por un tejido cicatricial que bloquea el flujo de sangre a través de este, impidiendo que funcione adecuadamente. Cuando hay una cirrosis, el hígado forma nódulos delimitados por tejido fibroso. La funcionalidad de estos nódulos no es igual a la del hígado normal. La cirrosis es una importante causa de muerte por enfermedades en el mundo.
Causas
La cirrosis tiene muchas causas. En general, las causas más comunes son el alcoholismo y la hepatitis C.

Cirrosis Hepática
Enfermedad del hígado por alcoholismo. La cirrosis alcohólica generalmente se desarrolla después de más de una década de beber en exceso. El alcohol parece lesionar el hígado al bloquear el metabolismo normal de las proteínas, las grasas y los carbohidratos.
Hepatitis C crónica. La infección con este virus causa una inflamación del hígado y lo daña levemente, pero al pasar varias décadas usualmente deriva en cirrosis. En otras palabras, la hepatitis aguda tipo C, se convierte en crónica en aproximadamente 80% de los adultos infectados. Una minoría de estos pacientes (20-30%) progresará a cirrosis hepática en un período de varios años (10 a 30 años).
Hepatitis B y D crónica. El virus de la hepatitis B probablemente era la causa más común de cirrosis al nivel mundial, pero el empleo de vacunas para prevenirla, ha bajado su incidencia. El virus de la hepatitis D es otro virus que infecta al hígado, pero sólo a las personas que ya tienen hepatitis B.
Hepatitis autoinmune. Este tipo de hepatitis parece ser causado cuando el sistema inmunitario desconoce y ataca al hígado causando inflamación y daño que lleva a la cirrosis.
Esteatohepatitis no alcohólica (NASH, por sus siglas en inglés). Es una afeccion al higado por acumulacion de grasa en este. Con el tiempo y por causas desconocidas la grasa induce la formacion de tejido cicatricial y luego cirrosis. Este problema esta asociado a Diabetes, malnutricion, obesidad, enfermedad del corazon o empleo de cortisona en tratamientos.
Obstruccion de los conductos biliares. Cuando se taponan los conductos que llevan la bilis, esta se acumula y causa daño al hígado. En algunos bebés los conductos biliares están ausentes o lesionados, esto se conoce como atresia biliar. En los adultos, esto puede ocurrir después de una operación de vesícula, si los conductos se cierran o lesionan accidentalmente.
Medicamentos, toxinas e infecciones. Algunas personas reaccionan de forma especial a determinados fármacos, afectándoles el higado. También existen infecciones, mayormente parasitarias, que dañan el higado. La exposición continuada a toxinas ambientales es asimismo un factor causal de cirrosis. Cuando el corazón no funciona en modo óptimo, a veces acumula sustancias en el hígado lo cual a la larga tambien puede llevar a cirrosis.
Enfermedades hereditarias. Existen diversas afecciones congénitas como la deficiencia de alfa-1 antitripsina, la hemocromatosis, la enfermedad de Wilson, la galactosemia y las enfermedades por almacenamiento de glucógeno que afectan la manera en que el hígado realiza su labor y pueden degenerar en cirrosis.
Síntomas
Al inicio de la enfermedad la persona no experimenta síntomas. Sin embargo, a medida que el tejido cicatricial reemplaza las células sanas, la función del hígado comienza a fallar y la persona puede tener una combinación de agotamiento, fatiga, falta de apetito, náuseas y debilidad. También puede haber pérdida de peso, dolor abdominal y aparecen en la piel vasos sanguíneos en forma de araña (angiomas en araña).
A medida que avanza la enfermedad, pueden presentarse complicaciones. En muchas personas, éstos podrían ser los primeros síntomas de la enfermedad.
¿Cuáles son los signos y síntomas más frecuentes de la cirrosis? El principio de la cirrosis es por lo general silencioso siendo muy pocos los síntomas específicos. Sin embrago a medida que el tejido cicatricial reemplaza a las células se acumula el daño en el hígado, pueden aparecer los siguientes síntomas:
-Pérdida de apetito.
-Malestar general.
-Náuseas y vómitos.
-Pérdida de peso.
-Agrandamiento del hígado.
-Ictericia o coloración amarillenta de la piel y la parte blanca de los ojos, debido a la acumulación de la bilis en la sangre cuando el hígado no es capaz de eliminar bien la bilis.
-Prurito o picazón en el cuerpo.
-Ascitis o líquido en el abdomen, por mala circulación de la sangre en el hígado.
-Vómitos con sangre o negros, por ruptura de venas (várices) en la parte baja del esófago.
-Hipersensibilidad (sensibilidad aumentada) a los medicamentos, provocada por mal funcionamiento del hígado.
-Encefalopatía o cambios del estado de conciencia, los que pueden ser sutiles (confusión), medianos como temblor en manos o alteranción en la escritura o profundos (coma).
El diagnóstico de la cirrosis puede ser inesperado. Una persona puede presentarse al médico con síntomas que no aparenten enfermedad hepática y luego de un examen físico y análisis de sangre descubrir que tiene cirrosis.
Complicaciones de la cirrosis
Conforme la enfermedad lentamente avanza van apareciendo las siguientes complicaciones.
Edema y ascitis. Cuando el hígado disminuye la producción de la proteína albúmina, se acumula agua en las piernas (edema) y en el abdomen (ascitis).
 
Moretones y sangrado. Cuando el hígado disminuye la producción de las sustancias necesarias para que la sangre coagule, la persona puede tener moretones o sangrar con facilidad. Las palmas de las manos pueden estar enrojecidas y moteadas con lo que se llama “eritema palmar”.
Ictericia. La ictericia es el tinte amarillento de la piel, las mucosas y la parte blanca de los ojos que ocurre cuando el hígado enfermo no procesa adecuadamente la bilirrubina.

Picazón. Los subproductos de la bilis depositados en la piel suelen ocasionar un prurito intenso.
Cálculos biliares. Cuando la cirrosis impide que la bilis llegue a la vesícula, la persona puede desarrollar cálculos biliares, los cuales también afectan el proceso digestivo.
Toxinas en la sangre o en el cerebro. Al no poder el hígado eliminar las toxinas de la sangre, estas se acumulan y llegan al cerebro. Los síntomas de afectación cerebral por toxinas es variado y confuso. Usualmente los enfermos presentan indiferencia con lo que los rodea, descuido de su apariencia personal, pérdida parcial de la memoria, dificultad para mantener la concentración, alteración en la letra al escribir y alteración horaria del sueño.
Sensibilidad a la medicación. La cirrosis hace más lenta la capacidad del hígado para procesar los medicamentos y no los elimina de la sangre con la rapidez usual. Por tanto éstos actuan por más tiempo y se acumulan en el organismo, lo que ocasiona que el paciente resulte más sensible a los medicamentos y a sus efectos secundarios.
Hipertensión portal. Normalmente, la sangre de los intestinos y del bazo es transportada al hígado por la llamada vena porta. Al estar el tránsito alterado en el hígado cirrótico la sangre fluye más lentamente por la vena porta, aumentando su presión. Esta afección se conoce como hipertensión portal.
Várices. Cuando hay hipertensión portal la sangre de los intestinos y del bazo se acumula en las venas del estómago y del esófago. Estos vasos sanguíneos aumentan su tamaño y se les llama várices esofágicas. Tienen paredes delgadas y la presión dentro de ellas es alta, y por lo tanto son más propensas a reventar. Si revientan, el resultado es una seria hemorragia que usualmente es mortal. También se pueden formar várices en la pared abdominal y en las venas rectales (hemorroides).

Resistencia a la insulina y Diabetes tipo 2. La cirrosis causa la llamada resistencia a la insulina. Esto condiciona que los músculos, tejido graso y células hepáticas no reciban la cantidad de insulina necesaria. El páncreas no puede producir la suficiente insulina requerida por el cuerpo y se desarrolla una Diabetes tipo 2.
Cáncer del hígado. El carcinoma hepatocelular, un tipo de cáncer del hígado causado por la cirrosis, comienza en los mismos tejidos del hígado. Tiene un alto índice de mortalidad.
Hepatitis y Cáncer de Hígado
Problemas en otros órganos. La cirrosis puede hacer que el sistema inmunitario no funcione bien, lo que puede llevar a infecciones. La ascitis (líquido) en el abdomen puede infectarse con bacterias que se encuentran normalmente en el intestino y se produce peritonitis. La cirrosis también puede causar impotencia o que los riñones empiecen a fallar. También hay osteoporosis importante en los enfermos de cirrosis.
Diagnóstico
Con la sospecha diagnóstica de cirrosis, el médico evalúa los síntomas, la historia clínica del paciente y realiza un examen físico. Entonces ordena análisis de sangre que puedan comprobar la presencia de la enfermedad.
Si el médico considera necesarias, indicará imágenes que pueden ser todas o una combinación de tomografía axial computarizada ("CAT scan"), ultrasonido o ecografía de abdomen, imágenes de resonancia magnética (IRM) o una gamagrafía del hígado en la que se usa un radioisótopo. O tal vez el médico quiera examinar el hígado usando un laparoscopio, o complementar el estudio con una endoscopía de esófago y estómago.
Una biopsia de hígado confirmará el diagnóstico. Para la biopsia, el médico utiliza una aguja guiada por imágenes reales de rayos X para tomar una pequeña muestra de tejido del hígado y luego la examina bajo un microscopio para ver si tiene cicatrizaciones u otros signos de la enfermedad.
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